Los Tilos y el Opus Dei

Encontrar a Dios en el día a día
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El Colegio Los Tilos nació en 1968 bajo el impulso de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, que promovió iniciativas educativas con el deseo de ofrecer a las familias una educación integral para sus hijas y facilitar que todas las personas tuvieran acceso a una educación de calidad.

Al difundir el mensaje de buscar la santidad en las situaciones propias de los cristianos corrientes, San Josemaría hablaba a madres y padres de su responsabilidad como primeros educadores de los hijos. Les animaba, por eso, a implicarse en las escuelas para asegurar la continuidad de la educación que ellos daban en casa.

El proyecto educativo del colegio Los Tilos nace, así, de una visión cristiana de la persona y de la educación, inspirada en las enseñanzas de San Josemaría Escrivá.

Sin embargo, el espíritu del Opus Dei no constituye una actividad añadida a la vida del colegio, ni se reduce a las actividades de formación cristiana que ofrece el centro. Es el fundamento que inspira toda su acción educativa y se hace visible en la forma de enseñar, de acompañar, de trabajar y de ayudar a crecer a cada alumna y a cada familia.

¿Qué es el Opus Dei?

El Opus Dei es una institución de la Iglesia Católica fundada por san Josemaría en 1928. Su mensaje recuerda que todos los cristianos estamos llamados a encontrar a Dios en el día a día y a buscar la santidad en medio de las circunstancias ordinarias de la vida, especialmente a través del trabajo, la familia y las relaciones con los demás.

En el ámbito educativo, esta visión se traduce en una forma de entender a cada persona y de acompañarla en todas sus dimensiones.

¿Qué aporta el espíritu del Opus Dei a Los Tilos?

Una educación integral y personalizada
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Cada alumna es única porque es hija de Dios. Ahí radica su dignidad personal. En Los Tilos queremos que cada alumna pueda desarrollarse de manera integral: intelectual, humana, espiritual, afectiva y socialmente. Por eso, la educación personalizada ocupa un lugar central en nuestro proyecto y cada alumna cuenta con una tutora que la acompaña en su crecimiento académico y personal.

La inspiración de san Josemaría no propone un método pedagógico concreto ni un estilo didáctico cerrado. Su aportación a la educación se refiere, sobre todo, a la manera de entender y tratar a la persona, a la primacía educativa de los padres, a la libertad y a la unidad de vida.

San Josemaría insistía en que los padres deben educar a sus hijos en un clima de libertad, dando ejemplo con su propia vida, mostrando coherencia entre lo que dicen y hacen, y transmitiendo valores cristianos. Recomendaba que los padres fueran amigos de sus hijos, escuchándolos con atención, comprendiendo sus inquietudes y tratándolos con sinceridad y lealtad. ​ Además, destacaba la importancia de educar con el ejemplo, sin imposiciones, para que los hijos aprendieran a valorar la fe y los valores familiares de manera libre y auténtica.

Educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos. Significa ayudar a cada persona a conocerse, adquirir virtudes, desarrollar su criterio, aprender a tomar decisiones y crecer en libertad. Queremos formar alumnas libres, responsables y capaces de aportar a la sociedad. Mujeres que sepan pensar por sí mismas, que desarrollen sus talentos y que comprendan que la libertad alcanza su plenitud cuando se pone al servicio del bien.

Trabajo bien hecho y
servicio

San Josemaría enseñó a descubrir en el trabajo cotidiano una oportunidad de crecimiento personal, de encuentro con Dios y de servicio a los demás. Esta mirada da un sentido especial al estudio y al esfuerzo de cada alumna.

Por eso, en Los Tilos buscamos la excelencia académica unida al crecimiento humano. El trabajo bien hecho no se entiende solo como la consecución de buenos resultados, sino como una actitud de responsabilidad, esfuerzo, cuidado de los detalles y deseo de hacer las cosas lo mejor posible para contribuir al bien de los demás.

Una comunidad educativa abierta y
al servicio de la sociedad

La identidad cristiana de Los Tilos se vive desde la apertura y el respeto a la libertad de cada persona. La formación cristiana y la atención espiritual se ofrecen desde el respeto a la libertad de las conciencias, y el colegio está abierto a familias diversas que comparten el deseo de ofrecer a sus hijas una educación integral, completa.

Al mismo tiempo, entendemos que una educación cristiana no puede quedarse dentro de las paredes del colegio. Formar personas significa prepararlas para participar en la sociedad, para comprender sus necesidades y para poner sus capacidades al servicio de los demás.

Por eso, la solidaridad, el voluntariado, la preocupación por quienes más lo necesitan y la responsabilidad social forman parte de la experiencia educativa de nuestras alumnas.

Éste es el espíritu que queremos vivir en Los Tilos: una educación cristiana que pone a la persona en el centro, que se basa en la convicción de que la familia es la protagonista en la educación de los hijos, que busca la excelencia a través del trabajo bien hecho, que educa para la libertad y que descubre en cada circunstancia cotidiana una oportunidad de crecer y de servir.

Celebraciones del Colegio

En agradecimiento por el impulso de san Josemaría en el origen de Los Tilos, cada 2 de octubre, aniversario de la fundación del Opus Dei, celebramos la fiesta colegial.

“El 2 de octubre de 1928 quiso el Señor que apareciera el Opus Dei, una movilización de cristianos que supieran sacrificarse gustosos por los demás que hicieran divinos los caminos humanos de la tierra, todos, santificando cualquier trabajo noble, cualquier trabajo limpio, cualquier quehacer terreno”.

San Josemaría fue pionero en promover la participación activa de la mujer en ese ámbito profesional y académico en una época donde la carrera profesional de la mujer era limitada y, mucho más, el reconocimiento de una labor de investigación científica.

Guadalupe Ortiz de Landázuri, por ejemplo, fue una doctora en química, investigadora y docente, pionera entre las pocas mujeres que en su época se dedicaban a disciplinas científicas. En todos los que la conocieron dejó una huella profunda de alegría, humanidad y afán de servicio con su trabajo. El 18 de mayo de 2019 se convirtió en la primera persona laica del Opus Dei en ser beatificada. Fue una mujer sencilla y alegre que supo encontrar a Dios entre las pipetas del laboratorio y promovió numerosas iniciativas en favor de la mujer.

Desde hace unos años el colegio otorga una mención honorífica que lleva su nombre para reconocer el trabajo de personas e instituciones que fomentan las vocaciones científicas entre los jóvenes. La mención se suele otorgar en el marco de la Semana de las Ciencias que se celebra cada año en torno al 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Más información sobre Guadalupe

Su legado no solo radica en sus innovaciones científicas, sino también en su papel como mentora de nuevas generaciones de investigadoras. Entre ellas, Guadalupe Ortiz de Landázuri, a quien dirigió la tesis doctoral.

MÁS INFORMACIÓN SOBRE PIEDAD DE LA CIERVA

Durante el primer viaje pastoral a España que Fernando Ocáriz realizó como Prelado del Opus Dei, visitó nuestro Colegio.

Ya en el inicio de Los Tilos, hace 50 años, recibió también personalmente el aliento de San Josemaría en uno de sus viajes a Madrid.

Como cristiano, estás invitado a convertirte en alguien «contemplativo en medio del mundo». ¿Utópico? No. Aquí te dejamos 5 tips para santificar tu día a día como proponía san Josemaría a los jóvenes.

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